viernes, 27 de noviembre de 2009

A pesar del sistema

Constantemente aparecen quejas y críticas al poder ejecutivo, al poder legislativo, pero ¿qué hay del tercer poder del Estado: el judicial?
Éste es un poder un tanto más discreto, como no se habla demasiado de él, parece que funcione mejor.
El 24 de noviembre, Juan Meléndez (con la organización de la comunidad de San Egidio y la UB) contó su experiencia de 17 años, 8 meses y 1 día en el corredor de la muerte (Florida, EEUU). Él fue identificado como el acusado por homicidio y robatorio a mano armada por un “soplón” de la policía. Fue condenado a la silla eléctrica, y 17 años, 8 meses y 1 día después fue puesto en libertad como inocente.
Por lo visto, una jueza había descubierto una filmación de la confesión del autentico culpable, pero lo más sorprendente de todo es que esa filmación estaba un mes antes del juicio en poder del abogado de oficio que defendió a Juan Meléndez en el caso y del Fiscal del Estado. La prueba no fue presentada porque el autentico culpable era otro soplón, y claro, si se aplicaba la ley a un soplón se quedaba sin, así que era mucho mejor omitir tal prueba.
…Yankis…
Sin embargo, algo más cerca, en el Barrio del Raval de Barcelona, se dio un caso de Pederastia y el sistema se activo. Detuvieron a Xavier Tamariz, quien presuntamente mantenía relaciones sexuales con menores.
En la vista del caso, se permitió toda clase de prensa y entre ellos J.Jordà filma su película documental “De nens”. La filmación se hizo en torno a la postura que adoptan los jueces, abogados y fiscales durante la declaración de testimonios y el acusado.
En la mayoría de las escenas podemos ver a dos jueces dando cabezaditas y frotándose los ojos, demostrando la gran atención que prestan al caso.

Así que en estas manos legañosas estamos.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Dar, recibir y devolver

La interacción entre los individuos de una comunidad se basan en un ciclo de dar, recibir y devolver.
Cuando una persona da a otra, ésta genera poder sobre ésta que queda vinculada con una obligación -hecho que debió saber el Señor Camps- social o moral de devolver. En cuanto esta persona devuelve el círculo se cierra liberando al prestado del vínculo o se mantiene con un nuevo préstamo que gira los papeles de los participantes.

Fuera de esta relación –llamémosla normal- de interacción dar-recibir-devolver hay otros colectivos que suelen ser “mal vistos” socialmente:
Aquellos que siempre aceptan pero que jamás ofrecen, quienes suelen ser tachados de caraduras.
Y aquellos que siempre se prestan, ayudan y dan pero jamás reconocen que necesitan de los otros, llamados autosuficientes.
Estos dos colectivos rompen el vinculo normal y por ello, generan un cierto sentimiento reacio hacia ellos y les convierte en sujetos de habladurías (aunque a fin de cuentas todos somos sujetos de habladurías) sociales desaprobadoras.

En este sentido, podríamos decir, que la ruptura con la conducta que se espera de uno -la ruptura con la norma establecida- crea sanción moral, en este caso la reputación de gorrón o repelente.